¿Cotizarán los robots a la Seguridad Social y cómo lo harán?

adminDerecho y Robótica0 Comments

Estas últimas semanas no dejan de aparecer artículos de expertos en ingeniería artificial que estudian el caso de “Amazon” y otras grandes empresas del sector de la logística y el tecnológico, hablando de la influencia que han tenido en este tipo de empresa las nuevas tecnologías, con especial énfasis de la robótica, la inteligencia artificial y la minería de datos.

Se ven casos de robots que enseñan a operarios cómo deben desarrollar su trabajo, gracias a sistemas de aprendizaje basados en la inteligencia artificial, lo que obliga a desplazar puestos de trabajo que eran desempeñados por humanos para dar paso a las “máquinas”.

Con este escenario se plantean muchas dudas y miedos acerca del futuro de la mano de obra humana, la gente piensa que muchas de las tareas que son totalmente automatizables nunca más serán desempeñadas por un humano, y están en lo cierto, todo aquello que pueda ser sustituido por una máquina, lo será.

Esta inexorable realidad, la sustitución de hombres por robots, genera grandes transformaciones en la sociedad occidental, a la pérdida del trabajo se une el tiempo de ocio, que aumenta exponencialmente y ya sabemos que hace el diablo cuando está ocioso, y surge una pregunta, por encima de todas, ¿quién pagará los gastos de tantos contemplativos?

Sin embargo, esta tesitura no debería plantear miedos sino esperanza. Si el hombre dedica su tiempo, imaginación , recursos y creatividad a la literatura, la filosofía y, en general, a las humanidades, el salto de la sociedad será inmenso. Pero, otra vez lo pregunto, ¿de que vivirá tanta gente, como se pagarán los servicios?. La respuesta, o al menos parte de la solución, está en el rótulo del establecimiento.

Lleva meses en mi cabeza este panorama y, por deformación jurídica, he acudido a las fuentes para estudiar las alternativas y como debería abordarlo el legislador o el político de turno. Las preguntas que he formulado no son nuevas, pero volvieron a mi cabeza con renovado brío tras la lectura del blog de José María O´kean, que me llevó a textos de 1984 en los que ya se planteaba este problema, sobre todo en Francia, será que allí tienen más robots o los sindicatos son más avanzados.

Por tanto, un robot que sustituye a, pongamos veinte trabajadores, ahorra salarios, mejora la competitividad de la empresa, pero también elimina cotizaciones a la seguridad social, gastos de sustituciones, bajas laborales, accidentes, permisos retribuidos, de momento no tenemos matrimonios entre robots ni bodas, bautizos y comuniones, mudanzas y otros varios, por tanto, la empresa no debería aportar algo con la “contratación del robot” que contribuyera al denominado gasto social.

Pues bien, antes de entrar al detalle de cómo sería la cotización a la SS de los robots hay que definir que es un robot, al igual que se define en nuestro derecho laboral que se considera un trabajador, premisa para la cotización.

Según la RAE un robot es una “máquina o ingenio electrónico programable, capaz de manipular objetos y realizar operaciones antes reservadas solo a las personas”. Esta definición está muy anticuada y, si recordamos la Ley de Moore, cualquier definición que podamos dar ahora mismo, quedará anticuada en un breve espacio de tiempo. Por tanto busquemos, en primer lugar, la definición que, desde un punto de vista legal, permita sentar la base de una cotización.

Hoy día los robots son máquinas que actúan en un sentido bidireccional, esto es, pueden interactuar con otros robots o con la propia nube, incluso sin tener que hacerlo con humanos, lo que va a cambiar la tipología de empleos en el futuro próximo.

De esta forma, los empleos monótonos y automatizables van a desaparecer, obligando de esta forma a crear perfiles de trabajadores más técnicos que se encarguen del desarrollo de estos robots y toda la tecnología que los abraza, además de existir trabajos de controladores de robots para vigilar que cumplen con su función debidamente.

En esta tesitura, aunque desaparezcan puestos de trabajo desempeñados por humanos, los mismos serán desempeñados por otro tipo de personas, no físicas, sino mecánicas o como queramos llamarlas que, por mor de tal sustitución deben cotizar a la seguridad social si queremos mantener un sistema de protección social que impida el caos. El ahorro que experimentarán las empresas debe contribuir al sostenimiento del sistema, sea este el que sea.

Por tanto, no debería aterrarnos que muchas de las tareas que se desarrollan día tras día sean asumidas por robots, sino que el legislador tendrá que ser ávido para sacar partida de esta situación. No hace falta acudir a la ciencia ficción ni al querido Asimov, para ver que serán necesarias leyes para los robots, basta con leer el origen de la actual seguridad social, por qué nace, cuáles son sus fundamentos filosóficos y sociales, está ya todo escrito, recordemos a Simón Bolivar, autor del término seguridad social, a Bismarck, en Alemania gran técnico del sistema y a Beveridge, el humanista, cambiemos los personajes de sus obras y ya está, lo tenemos.

Las leyes próximas regularán las nuevas cuotas de la Seguridad Social para robots, se establecerán deducciones por gastos de las “clínicas para robots” (centros especializados para su reparación), se crearan nuevos puestos de trabajo para los nuevos médicos de robots, la inspección de trabajo y seguridad social contará con personal altamente cualificado que determine que es un robot, si debe cotizar, si se cumple la normativa, en suma, igual que ahora, pero con otro aspecto más sofisticado. Seguirán existiendo la Mutuas patronales, las aseguradoras, los hospitales, etc.,  lo que no se si se sindicarán los robots, esto ya me da miedo, puesto que no se hasta dónde llegará la inteligencia artificial.

Es claro que este desarrollo normativo tendrá su colofón con aspecto fiscales, como siempre, la muerte y los impuestos son lo único fijo en nuestra existencia, así que deberá regularse cómo se amortiza la inversión, si se deducen las cuotas de la Seguridad Social, como tratar los accidentes del robot, el resto de incidencias o la muerte técnica del robot, que acabará en un depósito o en el lugar que le corresponda y deberá ser sustituido o no por uno nuevo. En fin, la vida misma, lo de ahora pero con un personaje más en el juego, EL ROBOT.

Quien teme al futuro, quienes tienen miedo de perder su puesto de trabajo, los inadaptados, por favor leamos la historia industrial, las revoluciones, nunca ha habido más trabajadores que en la actualidad y habrá más solo que será distinto. Nos imaginamos hoy en occidente que el 80% de nuestra población trabajase en el campo, no, ¿verdad?, pues el futuro inmediato nos llevará a que las fábricas sea el campo, para unos pocos.

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