Crecimiento empresarial: obligación, pero con responsabilidad

adminActualidad, Gestión de despachos, TransparenciaLeave a Comment

Para poder sobrevivir como modelo de negocio en el mercado actual, lo cual se ha convertido en una odisea, el crecimiento empresarial constante es ya una obligación. La competitividad que caracteriza al sistema actual hace imposible que quien se quede inerte ante los cambios consiga sobreponerse a la ley del mercado, lo que provoca que este crecimiento no sea tan seguro como debería.

La cuestión es que, al verse impulsadas a tomar decisiones rápidamente para no quedar atrás, las empresas o los particulares toman medidas que pueden tener resultados a corto plazo, pero al largo se acaban volviendo radicalmente en contra. Las decisiones a corto plazo, por normal general y no sólo en lo relativo a los negocios, suelen ser más un parche temporal que un arreglo definitivo, provocando que finalmente se acabe en una situación incluso peor que desde la que se partió. Es común, y humano, pensar que es más recomendable tomar una decisión para solucionar un problema al instante en lugar de elegir una vía a largo plazo, la cual no sabemos a priori qué resultados aportará.

El seguimiento de este razonamiento expuesto anteriormente es el motivo por el que empresas o negocios que necesitan aplicar determinadas medidas o implementar ciertos sistemas, procesos o incluso la instalación de un software, caen en la tentación de escoger la solución más fácil, la que tienen más a mano o la que les suponga menos desembolso. Lo que no se piensa es que esa medida puede generar el caer en alguna irregularidad o ilegalidad que a largo plazo resulta un lastre y un problema mucho mayor. Ese ahorro que a priori parece la mejor salida, acaba volviéndose radicalmente en contra, reportando a la larga más inconvenientes que beneficios.

Este es el motivo por el que desde Legal Innovation queremos que crezcas y que nosotros también lo hagamos junto a ti, pero siempre desde la legalidad y la responsabilidad. Pese a lo tentador que pueda resultar el ahorro de ciertos costes a corto plazo, las consecuencias al largo son absolutamente contraproducentes para el devenir de la empresa, teniendo que soportar multas y sanciones que pueden destrozar el futuro del negocio.

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